La experiencia de la carrera de Ingeniería en Biotecnología Vegetal muestra cómo la organización estudiantil puede convertirse en una estrategia clave para atraer, retener y motivar al estudiantado, fortaleciendo su identidad profesional y generando vínculos con la comunidad y el sector productivo.

Colabora.doc es un fondo de la Dirección de Docencia que financia hasta $3.000.000 por proyecto y apoya iniciativas de innovación pedagógica en pregrado. Su propósito es generar evidencia científica, promover buenas prácticas transferibles y fortalecer la calidad de la enseñanza universitaria.

A través de este fondo, el académico Dr. Narciso Aguilera Marín impulsó la creación del Comité Científico Estudiantil (CCE) en la carrera de Ingeniería en Biotecnología Vegetal de la Universidad de Concepción. La iniciativa surgió como respuesta a los desafíos de una carrera joven, con bajo reconocimiento social y con altas exigencias académicas en los primeros años.

Frente al escenario de una carrera que debía atraer y mantener a su estudiantado, el Dr. Aguilera diseñó una estrategia integral, centrada en dar protagonismo al alumnado y en crear espacios que trascendieran el financiamiento inicial: “Uno de los secretos de los proyectos es que no finalicen cuando se acaba el financiamiento, sino que continúen como una infraestructura y una dinámica que las y los estudiantes mantengan en el tiempo”.

Una estrategia que fortalece la experiencia estudiantil

El académico explica que la carrera enfrenta dificultades de atracción y retención propias de programas emergentes, donde las asignaturas básicas de los primeros años se imparten en grandes cursos sin la cercanía docente que caracteriza a la especialidad.

Asimismo, reconoce que las carreras emergentes enfrentan mayores dificultades frente a otras de alta demanda: “Hay carreras que llamo de parto asistido, como Ingeniería en Biotecnología Vegetal, que aún no son conocidas por gran parte de la sociedad. Esto ha generado una tendencia a la baja en solicitudes y también problemas de retención, no por desilusión con la carrera, sino por la complejidad de los primeros años, donde predominan asignaturas básicas impartidas en grandes cursos sin la cercanía docente que se logra después”.

Frente a ello, la creación del CCE marcó un hito en la Universidad: una organización estudiantil con estructura formal, comisiones de trabajo y elecciones anuales, orientada a motivar al estudiantado y proyectar la carrera hacia la comunidad. “Esta fue la acción que me pareció oportuna y necesaria: crear un movimiento estudiantil que funcionara como locomotora, capaz de contribuir en la atracción y motivación. En más de 100 años de universidad no existía algo así, y hoy es una realidad en la carrera”, afirmó el docente.

Dentro de sus iniciativas destacan tres misiones: Misión Espejo (visitas de estudiantes universitarios a colegios y la recepción de escolares en la Facultad), Laboratorios Verdes (vinculación con escenarios productivos para aprender haciendo) y las jornadas Biotec Innova, organizadas íntegramente por el estudiantado. Al respecto, el profesional explicó el sentido de cada una de las misiones:

“La Misión Espejo tiene un fuerte componente motivador, porque las y los estudiantes regresan a sus colegios convertidos en universitarios, mostrando lo que han logrado. Eso genera un compromiso personal y, al mismo tiempo, proyecta la carrera a nuevas generaciones”.

“En el caso de Biotec Innova, fue impresionante ver cómo organizaron un evento de manera profesional, con responsabilidad y madurez. Esa experiencia les da competitividad, liderazgo y les permite descubrir roles en los que destacan, desde la comunicación hasta la gestión de equipos”.

“Por último, con Laboratorios Verdes, se refuerza el vínculo directo con el entorno productivo y comunitario, ya que la conexión con empresas, predios y colegios permite que los estudiantes aprendan haciendo, se relacionen con distintos actores y generen redes que serán clave para su futuro laboral”.

Proyección y sostenibilidad

El Dr. Aguilera destaca que su rol ha sido acompañar sin intervenir directamente, dejando que el protagonismo recaiga en el estudiantado: “el empoderamiento nace de que sean ellos quienes organicen y ejecuten. Yo los acompaño, pero la fuerza está en sus ideas y en su compromiso”.

En esa línea, proyecta la continuidad de la experiencia gracias a la propia dinámica del comité, que se renueva con cada generación de estudiantes: “El CCE es un organismo con vida propia, que se reproduce con cada nueva generación. Esa es la clave de su permanencia y del impacto transformador que está teniendo en la carrera, en la comunidad y en el sector productivo”.

A juicio del investigador, durante sus 14 años en la Universidad, uno de los hitos más significativos ha sido la creación del Laboratorio de Semioquímica Aplicada, fundado por el docente y la Dra. Lubia Guedes García, espacio que desde 2016 ha permitido la formación y proyección de decenas de estudiantes de pre y postgrado de distintas disciplinas.

“Desde entonces, se han titulado cerca de 40 estudiantes de diversas carreras, muchos de los cuales continuaron con estudios de posgrado, e incluso hemos recibido investigadores y estudiantes de Brasil. Para mí, ese laboratorio ha marcado una de las etapas más hermosas que he vivido en esta universidad, porque ha permitido interacciones, colaboraciones y la generación de nuevas iniciativas estudiantiles como el Comité Científico Estudiantil”, concluyó.

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