La actividad, organizada por InclUdeC y UnIDD, reunió a estudiantes de la Universidad de Concepción para exponer proyectos sociales desarrollados durante la asignatura complementaria adjudicada por la Dirección de Docencia.

Este 10 de diciembre, en el auditorio de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción, se realizó el hito de cierre de la asignatura complementaria “Agentes de Inclusión: Un Compromiso con la Diversidad”, iniciativa adjudicada en el fondo de creación de nuevas asignaturas complementarias 2025 de la Dirección de Docencia.

La asignatura, de carácter teórico–práctico, busca sensibilizar y entregar conocimientos generales sobre diversidad e inclusión, promoviendo que el estudiantado reconozca la equidad como un eje central del quehacer universitario. Contribuye al desarrollo de competencias como la responsabilidad social y el pensamiento crítico, y se imparte mediante una metodología activa que incluye talleres de discusión, salidas a terreno, trabajo colaborativo, análisis de textos y videos, entre otras experiencias formativas.

Durante la jornada, las y los estudiantes presentaron innovadoras propuestas orientadas al fortalecimiento de la inclusión y la cohesión social. Entre ellas destacaron CIMA: Centro de Integración y Mentoría para Estudiantes Migrantes y Café con Historia: Recarga de Vitalidad, ambas enfocadas en promover espacios de acompañamiento, bienestar y comunidad dentro del entorno universitario.

La instancia contó con la participación de equipos docentes y estudiantiles, quienes resaltaron la relevancia de generar espacios académicos que integren la diversidad como un componente transversal del aprendizaje.

Miradas desde la docencia: apertura y desafíos institucionales

Para la Directora de InclUdeC, Jasmine Valenzuela Saravia, uno de los aspectos más significativos observados durante la asignatura fue la disposición del estudiantado a dialogar sobre temáticas diversas y, en muchos casos, poco exploradas:

“Me sorprendió la apertura de las y los estudiantes para conversar sobre distintos grupos de interés, especialmente considerando que varios pensaban que solo hablaríamos de discapacidad. También destacaría que se atrevieran a investigar temas que no necesariamente están vinculados a su carrera. Esa capacidad de salir de la zona de confort es, sin duda, un gesto de innovación y un compromiso real con la diversidad”, precisó.

Respecto a los desafíos en inclusión dentro de la comunidad universitaria, la directora enfatizó:

“Todavía existen barreras culturales que dificultan reconocer otras identidades como una oportunidad de enriquecimiento. Y, en lo institucional, necesitamos seguir mejorando la accesibilidad, no solo en infraestructura, sino también en información, señalética y formas de comunicación más universales”.

En tanto, la Asesora Académica de la UnIDD de la Dirección de Docencia y docente de la asignatura, Paulina Riffo Arriagada, uno de los hitos más destacados fue la evolución del estudiantado a lo largo del semestre:

“Para la Dirección de Docencia es fundamental apoyar asignaturas que movilizan transformaciones sociales. Ver a nuestras y nuestros estudiantes convertirse en agentes de cambio reafirma la importancia de abrir espacios pedagógicos que conecten aprendizaje con impacto real”, indicó.

Respecto a los desafíos institucionales, subrayó la necesidad de avanzar hacia un enfoque más práctico y sostenible en materia de inclusión.

“El mayor desafío institucional es transformar los aprendizajes en acciones sostenibles: que los prototipos de innovación social creados por las y los estudiantes se conviertan en proyectos reales que impacten en la comunidad. Debemos avanzar en indicadores claros y en experiencias de convivencia y participación plena; avanzamos en inclusión cuando hablamos de convivir”, agregó.

Voces estudiantiles: aprender desde la experiencia

Para Rima Ali Rachid Naaman estudiante de la carrera de Artes Visuales de la Facultad de Humanidades y Artes, la asignatura fue un espacio de crecimiento personal donde también valoró descubrir la existencia de discapacidades no visibles:

“Comprender que existen discapacidades que no se notan me hizo pensar de otra manera, ser más consciente de las experiencias de otras personas y, lo más significativo, fue aprender desde la empatía. Pensaba que conocía ciertos temas, pero descubrí que había mucho que no sabía sobre inclusión y diversidad”, comentó.

Sobre las tareas pendientes para la institución, señaló:

“Aún hay facultades que no cuentan con acceso adecuado para personas con movilidad reducida. En la Escuela de Artes, por ejemplo, hay talleres y pisos que no son accesibles, lo que dificulta que una persona con discapacidad pueda estudiar esa carrera”, advirtió.

Por su parte, Kevin Agurto Inzunza, estudiante de la carrera de Pedagogía en Educación Física, de la Facultad de Educación, uno de los aprendizajes más significativos vino del contacto directo con personas pertenecientes a grupos históricamente excluidos:

“Lo que más me marcó fue recibir los mensajes y respuestas de personas que han vivido discriminación. Ellas mismas nos dieron las charlas, y eso te ofrece una visión real, muy distinta a la que uno obtiene solo desde otras fuentes”, expresó.

Al reflexionar sobre los desafíos, destacó la oportunidad que esta asignatura abre para la comunidad universitaria:

“Creo que esta asignatura puede ser una base para que surjan nuevas iniciativas. Los proyectos finales mostraron que hay muchos problemas de inclusión y que quienes viven estas situaciones podrían proponer soluciones reales a los desafíos que tiene la universidad”, añadió.

Finalmente, Gabriel Salinas Moreno, estudiante de la carrera de Licenciatura en Historia de la Facultad de Humanidades y Arte, compartió su experiencia desde su propia trayectoria:

“Lo más significativo fue aprender sobre inclusión desde la neurodivergencia. Descubrir que podía acceder a apoyos como los ajustes del CADE me ha ayudado mucho, especialmente a manejar la ansiedad y organizar mis ideas en evaluaciones”, afirmó.

Sobre los retos que observa, apuntó a la complejidad de atender múltiples necesidades al mismo tiempo:

“La universidad debe atender muchas necesidades distintas: discapacidades físicas, neurodivergencias, ansiedad, sensibilidad al ruido… Es difícil abarcar todo, y por eso necesitamos más herramientas para enfrentar esa diversidad”, concluyó.

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