La Jefa de Carrera de Geografía de la Universidad de Concepción, lidera un proceso de rediseño curricular que busca proyectar la formación disciplinar hacia los desafíos del presente y del futuro, fortaleciendo la capacidad de adaptación de sus estudiantes y consolidando un enfoque de competencias con sello innovador.

Como parte de la implementación del modelo educativo orientado al desarrollo de competencias, la carrera de Geografía emprendió una revisión profunda de su perfil de egreso y su arquitectura curricular. Este proceso implicó un análisis comparado de referentes nacionales e internacionales, la incorporación de la voz estudiantil y un trabajo colaborativo que permitió alinear la propuesta formativa con estándares actuales y proyecciones a largo plazo.

La profesional destaca que uno de los principales avances fue la definición de tres grandes ámbitos que organizan la formación geográfica: el geo tecnológico, la línea socio-territorial y la línea física. Esta simplificación permitió clarificar las competencias fundamentales de la carrera y responder a las transformaciones del campo profesional.

“Los principales elementos que se destacan en la actual propuesta del perfil de egreso son estos tres grandes ámbitos. El modelo antiguo tenía varios, pero logramos establecer tres que resumen básicamente las grandes líneas que tiene la Geografía. Cada uno de ellos concentra competencias clave, a excepción del GEO tecnológico, que tiene dos competencias pero que resumen en parte lo que se hace hoy en la disciplina, no solo a nivel nacional sino también internacional”, explica la académica.

Un aspecto innovador de este rediseño fue la manera en que se levantaron las competencias. El equipo no solo revisó programas previos, sino que integró insumos de informes de práctica profesional de estudiantes y aplicó una encuesta que permitió priorizar contenidos y habilidades de manera participativa.

“Creo que uno de los elementos más clave fue revisar lo que nos decían nuestros estudiantes a través de sus informes de práctica y, a partir de eso, diseñar una encuesta. Sabíamos que algunas carreras ya la habían implementado, así que decidimos preguntar hacia afuera, contrastar con información del perfil anterior y también con lo que vimos en otros programas. Eso nos permitió relevar ciertas competencias por sobre otras y validarlas en jornadas de trabajo con todos los docentes”, relata.

Este enfoque permitió no solo actualizar el contenido disciplinar, sino también fortalecer la pertinencia de la formación frente a los contextos locales y globales.

El modelo educativo orientado a competencias de la Universidad de Concepción promueve que cada estudiante desarrolle habilidades integrales y transferibles a distintos escenarios. En Geografía, esta visión se ha traducido en una propuesta que equilibra el dominio técnico con la capacidad de análisis crítico y la flexibilidad ante escenarios cambiantes.

“Uno de los principales impactos que esperamos con este rediseño es formar estudiantes integrales, que puedan adaptarse a los nuevos tiempos. No buscamos que el perfil responda únicamente a la realidad actual, sino que permita que el alumno pueda enfrentar los cambios que la sociedad va imponiendo. Por ejemplo, una de las líneas distintivas de la carrera es el geotecnológico, pero sin encasillar al estudiante. Queremos que maneje herramientas, pero sobre todo que tenga la capacidad de aprender a aprender”, enfatiza.

Más allá del impacto académico, la trayectoria de la Prof. Astudillo ha estado marcada por la vocación por el trabajo colaborativo y el compromiso con la calidad de la enseñanza. Tras casi dos décadas como docente y dos años y medio liderando la jefatura, valora especialmente la experiencia de vivir estos procesos de cambio junto a estudiantes y colegas.

“Uno de los momentos más significativos ha sido este proceso de rediseño, donde uno es parte del cambio y puede hacer que estudiantes y profesores participen de manera activa. Poder reunirse, compartir visiones y aunar criterios con un horizonte común es muy gratificante. En nuestro departamento tenemos una cohesión que facilita estos espacios: a pesar de que cada uno tiene su enfoque, cuando nos sentamos, el objetivo siempre es mejorar la formación”, destaca.

Entre los desafíos más relevantes, menciona la responsabilidad de mantener el vínculo con egresados y de generar una comunidad que trascienda la etapa universitaria, reforzando la identidad de la carrera y su capacidad de incidir en el entorno.

“Aunque llevo relativamente poco tiempo como Jefa de Carrera, he estado vinculada muchos años a la universidad y a procesos de rediseño, como en Pedagogía en Historia y Geografía. Algo que me llena de satisfacción es encontrarme con exalumnos que quieren seguir colaborando con la carrera. Cuando hicimos la encuesta para el perfil de egreso, tuvimos pocos días para recibir respuestas y aun así contestaron casi 90 personas. Eso demuestra que se ha generado un buen vínculo, que hay sentido de pertenencia, y que también se está formando escuela”, señala con orgullo.

Compromiso con una Geografía que mira al futuro

El nuevo plan de estudios y el perfil de egreso propuesto buscan no solo responder a las exigencias académicas, sino proyectar la disciplina hacia una sociedad en constante transformación. Para la Prof. Astudillo, este proceso refleja la esencia de la gestión curricular: construir colectivamente una propuesta que permita a los futuros geógrafos y geógrafas convertirse en agentes de cambio, preparados para enfrentar los desafíos del territorio y de la sociedad.

“Vale la pena hacer este trabajo, sobre todo cuando ves que los colegas reman para el mismo lado y que nuestros estudiantes se motivan con la posibilidad de crecer. Ese es el sentido profundo de este rediseño”, concluye.

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