La directora de Docencia cierra un ciclo marcado por la consolidación de políticas, el fortalecimiento del pregrado y una gestión basada en la colaboración, la evidencia y el compromiso con las trayectorias estudiantiles.
Tras ocho años liderando la Dirección de Docencia, la Dra. Carolyn Fernández Branada, deja un legado que refleja una transformación profunda del pregrado, tanto en sus estructuras como en la forma de abordar la formación universitaria, con un énfasis sostenido en la calidad, la innovación y el acompañamiento a las y los estudiantes.
Transformación del pregrado y consolidación institucional
Durante este periodo, la Dirección de Docencia avanzó desde la gestión de procesos específicos hacia la articulación de un ecosistema institucional más integrado, con políticas, sistemas y prácticas orientadas a fortalecer la formación. Este tránsito implicó la instalación de capacidades permanentes, así como el desarrollo de iniciativas que hoy forman parte del quehacer institucional.
La directora destaca una transformación profunda, progresiva y colaborativa de la gestión del pregrado: “Ha sido un periodo de fortalecimiento de la calidad de la formación, la innovación educativa, el acompañamiento estudiantil y la toma de decisiones basada en evidencia. Entre los principales avances se encuentra la implementación del Programa de Iniciación Pedagógica (PIP), la consolidación de una oferta de capacitación docente sostenida y gratuita y la definición de un Perfil para la Docencia alineado con estándares nacionales e internacionales. Asimismo, avanzamos en la creación de un Sistema Integral de Evaluación Docente, que incorpora instrumentos institucionales, evaluaciones formativas y acompañamiento para la mejora continua”.
Además, señala que, de manera paralela, se fortalecieron los procesos de apoyo a las trayectorias estudiantiles mediante el diseño de nuevas pruebas diagnósticas institucionales, centradas en competencias que pueden ser intervenidas para la mejora, y la creación de aulas remediales orientadas a favorecer la nivelación y progresión académica.
A ello se suma la instalación de políticas, modelos y sistemas institucionales relevantes, como la inclusión, la internacionalización, el acompañamiento efectivo a la educación superior, el seguimiento de trayectorias y la virtualización de la docencia, junto con un ecosistema de fondos que promueve la innovación, la investigación y la evaluación del impacto de la docencia, especialmente a través de los fondos I3D. Además, se fortaleció la gestión de las jefaturas de carrera y la promoción de la participación estudiantil en congresos.
La directora enfatiza que: “En conjunto, estos avances reflejan una Dirección de Docencia que pasó de gestionar procesos específicos a articular un ecosistema institucional más integrado, flexible, inclusivo y orientado al aprendizaje, siempre en diálogo con las facultades, escuelas, campus, equipos profesionales, docentes y estudiantes que hacen posible el desarrollo de la docencia en la Universidad de Concepción”.
Equipos, gobernanza y trabajo colaborativo
Uno de los pilares de esta gestión ha sido el fortalecimiento de los equipos y la articulación con los espacios colegiados de la Universidad, lo que permitió avanzar en una lógica de trabajo compartido y con un alto compromiso institucional.
En este sentido, la directora releva la responsabilidad y excelencia de las unidades: “Hoy contamos con equipos altamente comprometidos, profesionales y articulados, que han logrado consolidar áreas estratégicas para el desarrollo institucional. Contamos con capacidades fortalecidas en gestión curricular, admisión y registro académico, innovación educativa, evaluación docente, acompañamiento estudiantil, análisis de información y aseguramiento de la calidad. Este desarrollo ha sido posible gracias a un trabajo coordinado entre unidades especializadas, que comparten el objetivo de fortalecer una formación pertinente, inclusiva y centrada en las y los estudiantes”.
Junto con ello, la autoridad académica enfatiza el rol de los cuerpos colegiados en la toma de decisiones estratégicas, destacando el valor del trabajo colegiado: “El Consejo de Docencia ha sido un espacio clave de diálogo, análisis y construcción colectiva, permitiendo que las decisiones académicas se nutran de la experiencia de las facultades, escuelas y campus”.
La directora añade que valora profundamente su trabajo colaborativo y compromiso con el pregrado, ya que muchas de las transformaciones impulsadas durante estos años han sido posibles gracias a una comunidad académica participativa.
Del mismo modo, reconoce el rol del Consejo Académico, instancia en la que se han respaldado y sancionado propuestas fundamentales para el pregrado. “Su apoyo ha sido clave en ámbitos como la evaluación curricular, la creación de minors, la definición y actualización de normas institucionales, la aprobación de proyectos centralizados, la definición anual de la oferta de admisión, la programación de la docencia en cada año académico y muchas otras decisiones estratégicas para el fortalecimiento e implementación de toda la operación y sostenibilidad del pregrado”, afirma.
Trayectoria, sello de gestión y proyección
Al hacer un balance de su trayectoria, la directora subraya que los avances alcanzados responden a un esfuerzo colectivo y a una gestión orientada a construir capacidades sostenibles en el tiempo: “Más que logros individuales, estos avances reflejan la capacidad de la Universidad para construir sistemas y políticas sostenibles”.
Entre los hitos más relevantes menciona la actualización del Modelo Educativo, el fortalecimiento del rediseño curricular, la expansión del acompañamiento estudiantil a través del CADE, la digitalización de procesos y la consolidación de un ecosistema de innovación docente. Asimismo, resalta la conformación de equipos interdisciplinarios altamente competentes, como Gestión, UnIDD, MAQ, CADE y UDARAE, cuyo trabajo ha posicionado a la Institución como referente en diversas áreas.
El reconocimiento alcanzado responde a un trabajo con planificado, riguroso y con fuerte sentido institucional: “Valoro que los avances no solo respondieron a los desafíos del periodo, sino que también dejaron capacidades y equipos que fortalecerán la docencia y la formación”, así lo expresa.
Con más de 27 años en la Universidad la Dra. Fernández, releva además el sentido de su trayectoria, destacando el impacto transformador de la Institución: “Lo más significativo ha sido ser parte de una Universidad que transforma vidas, abre oportunidades, acompaña trayectorias y forma personas que contribuyen al desarrollo del país y de otras latitudes”.
Durante su gestión, enfrentó desafíos complejos como la pandemia, periodo en el que, según señala, la Institución demostró su capacidad de adaptación y su compromiso con la continuidad formativa. En ese contexto, identifica un sello personal basado en la cercanía y el trabajo conjunto: “Hemos procurado contribuir al crecimiento institucional con propósito, honestidad y convicción, siempre entendiendo que la Dirección de Docencia no avanza sola, sino junto a una comunidad universitaria que cree en el poder transformador de la formación y en la responsabilidad que tenemos con cada estudiante que confía en la Universidad de Concepción”.
De cara a los desafíos que marcan este nuevo ciclo en la Institución, la directora señala: “Mis principales proyecciones están puestas en retomar la actividad académica con mucha ilusión, volviendo a desarrollar docencia de pre y postgrado, investigación y vinculación con el medio, como parte de las actividades misionales que dan sentido a nuestra institución. Después de ocho años en la Dirección de Docencia, asumo este momento con gratitud, orgullo y entusiasmo por reencontrarme más directamente con el aula, con las y los estudiantes, con la reflexión académica y con los desafíos propios de la formación universitaria”.
Asimismo, destaca su interés en seguir aportando al crecimiento de la Universidad de Concepción y contribuir activamente a la implementación y consolidación de lo desarrollado durante este periodo: “Será importante continuar fortaleciendo el Modelo Educativo, la flexibilidad curricular, la virtualización de la docencia, el Sistema Integral de Evaluación Docente, el Modelo de Aseguramiento de la Calidad y las distintas políticas y sistemas institucionales que buscan mejorar la experiencia formativa de nuestras y nuestros estudiantes”.
Finalmente, al referirse a esta proyección, la directora reafirma: “Lo visualizo como una oportunidad para continuar sirviendo a la Universidad desde otro lugar, con la misma convicción, compromiso y sentido institucional que han orientado mi trayectoria. Mi desafío será seguir contribuyendo, desde la docencia, la investigación y la vinculación, a una Universidad que forma, transforma y proyecta conocimiento al servicio de la sociedad”.